Escape room de Halloween para niños en casa
Halloween pide oscuridad y un poco de miedo. La gracia está en calcularlo: el susto que a uno de once le encanta, al de siete le arruina la noche.
Medir el miedo. Es lo único que puede salir mal en esta fecha.
Lo que cambia en esta fecha
Miedo de reírse, no de no dormir
Nada de sangre ni de personajes que persiguen. Un misterio con una casa a oscuras y un culpable ya da bastante tensión a esas edades.
Aprovecha la linterna del móvil
Apaga las luces de la zona de juego y que busquen alumbrando. Es el mismo escape room y parece otro, sin gastar un euro.
Ten una salida preparada
Si alguno se agobia, tú puedes encender la luz y mandar un mensaje desde tu móvil que baje el tono. Que lo sepan antes de empezar tranquiliza mucho.
Los escondites altos, mejor de día
Con poca luz, subirse a una silla acaba mal. Elige sitios a su altura y deja los complicados para otra ocasión.
Dónde esconder las pistas
Al montar la partida eliges los escondites uno a uno. Para halloween, estas zonas de la casa funcionan mejor que otras:
- El pasillo con las luces apagadas
- Debajo de los muebles del salón
- La cocina, que da menos miedo y sirve de refugio
- El baño, si te atreves
Cómo se monta
- Eliges en un formulario dónde escondes cada una de las doce pistas.
- Imprimes una hoja A4 con las etiquetas y las recortas.
- Las escondes donde has dicho y le das el móvil a los niños.
Cada etiqueta que encuentran les dice dónde está la siguiente, así que no necesitan que estés encima. Tú llevas otra página con las soluciones por si se atascan.