Juego de pistas para la noche de Reyes
La tarde del cinco de enero es la más larga del año. Los regalos no llegan hasta mañana y no hay forma de que se estén quietos.
Aquí no hay que entretener una hora, hay que llenar una espera que se hace eterna.
Lo que cambia en esta fecha
Móntalo largo, que es lo que sobra es tiempo
Es el único día en que conviene alargar: usa los doce escondites y ponles los más difíciles. Cuanto más tarden, mejor.
Que el final sea preparar la noche
La última pista puede llevar al agua para los camellos, o al sitio donde se dejan los zapatos. El juego acaba justo donde empieza la ilusión.
No lo mezcles con los Reyes de verdad
Si la aventura la firma un personaje inventado, mejor que no diga ser un Rey ni un paje. Los niños de esa edad hilan fino y no conviene enredar.
Guárdate una pista para la cena
Si acaban demasiado pronto vuelves al problema. Deja un sobre sin abrir para después de cenar y estiras la noche otro rato.
Dónde esconder las pistas
Al montar la partida eliges los escondites uno a uno. Para noche de reyes, estas zonas de la casa funcionan mejor que otras:
- Los zapatos y el recibidor
- La cocina, con el roscón de por medio
- El balcón o la ventana por donde miran
- Los dormitorios, que esa noche importan
Cómo se monta
- Eliges en un formulario dónde escondes cada una de las doce pistas.
- Imprimes una hoja A4 con las etiquetas y las recortas.
- Las escondes donde has dicho y le das el móvil a los niños.
Cada etiqueta que encuentran les dice dónde está la siguiente, así que no necesitan que estés encima. Tú llevas otra página con las soluciones por si se atascan.